TOP DE LA SEMANA: Los mejores indies del 2016 [Parte I]

Qué gran año fue este para la industria Indie. Pasen y conozcan los mejores del 2016.

 

Esta semana en el top ''semanal'' te traemos los mejores juegos indie del 2016 según nuestra experiencia. Recalcamos que este top si bien trata de ser lo más objetivo posible está ligado a gustos lo cual puede hacer que el orden tal vez no sea el mismo que el de ustedes, no existen equivocaciones, solo gustos distintos. A disfrutar.


Uno ya sospechaba que el 2016 fue un excelente año para la industria Indie, pero sólo al intentar reducir la lista a simples 20+ títulos comprendí la magnitud de juegos fantásticos que salieron este año. Componer este listado fue una tarea ardua, primero y principal porque tuve que dejar afuera a muchos otros grandes títulos, y segundo porque incluso ordenar de forma más o menos coherente los quince juegos seleccionados fue un desafío todavía mayor. Ocurre que este año tuvimos toda clase de géneros y opciones a la hora de elegir qué jugar, desde frenéticas aventuras de acción hasta emotivas experiencias personales.

 

Ya que hace un tiempo pudimos terminar de probar la gran mayoría de los juegos nominados a los premios indie más prestigiosos, creímos que sería oportuno hacer un top sobre cuales juegos nos parecieron los más entretenidos y vistosos. Queríamos aprovechar este top para recopilar los que, en nuestra opinión, son los indies más destacables del año pasado. Teniendo en cuenta la calidad de los videojuegos que se han lanzado ese año -tanto indies como triples A- decidimos romper con los números clásicos y presentar un Top 20 con 2 nominados especiales que merecen ser mencionados pero no lograron clasificar en el numero arbitrariamente redondo que decidimos hacer, así somos.

A los fines de la lista decidí enfocar mis decisiones en lo que cada uno de estos juegos representa, tanto para su género como para la industria Indie en general. También intenté que haya la mayor diversidad posible, de modo que existan grandes posibilidades de que todos gusten de al menos uno de estos títulos, aunque sospecho que eso no será ningún problema. Así pues, aquí están, estos son los 20+ mejores Indies de este fructífero 2016.

 

Les recordamos que los números son solo para poner orden, no tiene ninguna utilidad en especial, solo definen como lo sentimos al jugarlo con toda la subjetividad que pueda incluir ello, disfruten del paseo y no se preocupen por los números, solo disfrutemos de poder disfrutar estas joyas.

 

1) INSIDE

Playdead luego del gran éxito de Limbo, se dispuso a crear Inside para saciar nuestras ganas de más. Inside es un título de clara influencia Orwelliana en el cual nos pondremos en la piel de un niño que debe explorar una fábrica repleta de robots, para así descubrir los entresijos de una oscura conspiración. Si bien el argumento está lejos de ser innovador, la presentación es tan elegante y sobria, y al mismo tiempo tan visceralmente emocional, que Inside no puede dejarse de lado.

 

Hablar mucho sobre Inside es prácticamente spoilear Inside. Lo mejor que se puede decir es: vayan y juéguenlo, y perdón por las potenciales pesadillas; La nueva aventura de plataformas e ingenio de Playdead toma varios elementos de su primer juego, Limbo: cero explicaciones y un joven protagonista que debe avanzar por escenarios mucho más aterradores e inquietantes que los que vivimos en aquella primera aventura, en buena parte gracias a un diseño de animación soberbio y una dirección de arte que evoca nervios y paranoias. Sí, es un juego que se puede ganar de una sola sentada, ya que su duración no es particularmente larga... pero los recuerdos de la experiencia, ah, esos te van a quedar de por vida.

 

Esta oscura y sobresaliente aventura nos mete de lleno en un mundo hasta los topes de misterios que debemos ir resolviendo. Y la forma de avanzar es muy sesuda, dado que nos esperan numerosos puzles magníficamente recreados y que en muchos casos están mejor ideados que los mismos que disfrutamos en la pasada producción de este estudio. La ambientación es sobrecogedora, la forma en la que la narrativa nos va mostrando lo que sucede resulta cautivadora y su jugabilidad es perfecta. Un título que nadie debería dejar de jugar.

 

2) THIS WAR OF MINE: THE LITTLE ONES

En This War of Mine, nos poníamos en la piel de un grupo de civiles atrincherados durante un gran conflicto, y debíamos administrar sus recursos y hacerles conversar para mantenerse cuerdos, en un esfuerzo que nos dejaba emocionalmente destrozados. Eso no fue nada, pues con la llegada de The Little Ones, su expansión, también debíamos cuidar de un grupo de niños involucrados en esta guerra. Sin duda un muy necesario nuevo punto de vista sobre este tipo de conflictos en los videojuegos.

 

Uno no es consciente de las atrocidades que se sufrieron en la Guerra. Uno no tiene ni la más remota idea de las barbaridades a la que fue sometida la población durante los enfrentamientos bélicos, cualquiera de ellos de que se tratase. Lo inhumano, lo bestial y salvaje, las miserias y la desesperanza se apoderan de la gente para sacar a luz lo peor que llevamos dentro solo con el afán de sobrevivir aunque sea un día más. El juego se muestra firme en lo que intenta demostrar y lo hace relativamente bien, quizás haciendo algo repetitivo sus modos de juegos y muchas de sus historias se repiten, pero sigo con la convicción de que lo que intento demostrar lo hizo y así cautivo a más de uno.


La gracia de esta obra de 11 Bit Studios está también en el hecho de que por la noche habrá que tomar siempre una decisión difícil: ¿quién queremos que vaya de exploración por los aledaños? Porque con los recursos de nuestra casa principal estaremos limitando nuestra supervivencia a poquísimos días. Salir al exterior a buscar más materiales de construcción, alimentos y medicinas será inevitable, y esto conllevará un riesgo muy grande: habrá gente hostil y otra indefensa. Sin ir más lejos, en una de mis salidas me topé con una pareja de avanzada edad a la que me fue imposible robar al ponerme en su misma tesitura: ellos también están intentando sobrevivir. Mientras que en otra salida ya hubo una casa fuertemente custodiada por minas en la misma entrada.

 

3) THE WITNESS

Todo está oscuro, y te pones a caminar para encontrar una salida. Tras resolver un pequeño puzzle, llegas a un jardín con más puzles, en un patrón que se repite hasta que descubres que está en una isla desierta repleta de acertijos que resolver.  Pocos juegos contemporáneos han explotado la mecánica del puzzle por el puzzle tan bien como The Witness, y sus gráficos simples pero coloristas terminan de redondear este indie imprescindible.

 

Esta curiosa aventura nos propone ir explorando una isla de enormes proporciones de la que apenas tenemos datos ni información, al igual que de nuestro propio personaje. Sin embargo a medida que avanzamos podemos ir descubriendo múltiples detalles, especialmente a medida que vamos solventando decenas de puzles que tienen un denominador común: todos se muestran en monitores desperdigados por toda la isla. Su planteamiento es verdaderamente original, el diseño de muchos puzles es fantástico y las sensaciones que nos concede son poco menos que gloriosas. Un juego tremendamente bueno.

 

4) VA-11 HALL-A

La premisa de 'VA-11 HALL-A' es bien sencilla, atípica, pero sencilla: somos una bartender de un bar en un callejón de una ciudad en crisis donde las drogas, los implantes cibernéticos y las modificaciones biológicas en humanos son de lo más normal. Nuestra labor es simple: servir copas y bebidas a nuestros clientes y escuchar sus historias. No reinventa la rueda, pero todo lo hace de forma que no sientas que estás leyendo texto inútilmente, puesto que el guionista, Fernando Damas, ha hecho que todo el diálogo sea relevante para el juego.

 

A nivel visual es toda una belleza dentro de las limitaciones propias del género. Solamente podremos ver la parte superior de la barra del bar, y ahí entra en juego el arte que es el trabajo de Cristopher Ortiz a la hora de crear los sprites y diseños. Todos los personajes tienen un diseño único a su manera y carismático.

 

VA-11 Hall-A es, en el fondo, una novela visual cuyas decisiones se toman, literalmente, a través de las bebidas que servimos. Una menor se presenta en la barra pidiendo un cóctel ¿obedecemos o es mejor ser responsables y servir una bebida sin alcohol? ¿Qué quiere decir alguien cuando vuelve al día siguiente y nos dice que le pongamos "lo de siempre"? ¿Qué bebida es capaz de levantar el ánimo a una persona que deambula en el bar sin saber quién es? Es una forma orgánica de interactuar con el mundo y también una inteligente maniobra que pone el foco en el auténtico interés de esta obra: sus personajes. Cada bebida, como cada persona, tiene su historia e implicaciones, y a nosotros corresponde prestar atención para realmente conocerles. Las recetas están ahí, pero no hay un manual sobre cómo ayudar a un buen amigo.

 

Al finalizar el juego he acabado con una sensación de haber disfrutado plenamente mis días en el Valhalla, a lo que no le puedo poner ni quitar nada sin que afecte a la obra. Ese mimo por el detalle, esa comprensión del género y sus necesidades para hacer que la narrativa sea interesante con una mecánica natural ha dado como resultado una experiencia digna de recomendar. Capaz de enganchar incluso a los detractores del género de las visual novel del que bebe, manteniendo la idea de crear tu propia aventura con diferentes finales, pero añadiendo sus propios toques únicos para destacar y diferenciarse. No tengo miedo de darle la nota casi perfecta, porque dentro de su género lo hace todo lo mejor posible. Me queda, tras jugar, un recuerdo especial; el recuerdo un viaje a través de las jornadas de trabajo, en un juego que debería ser ejemplo que debe ser usado en clases de diseño y narrativa

 

5) STARDEW VALLEY

Es imposible que a alguno de ustedes le sorprenda encontrar este título en este top. Stardew Valley ofrece una jugabilidad realmente agraciada basada en la saga Harvest Moon, saga que sirve como base para dar vida a su jugabilidad, aunque también goza de otros elementos propios de otro peso pesado como es la franquicia Animal Crossing de Nintendo. También conocido como “el videojuego que venció a la piratería” por el hecho de que aquellos usuarios que lo habían descargado ilegalmente decidieron comprarlo de puro bueno que es, Stardew Valley es un simulador de vida con la sencilla propuesta de administrar nuestra granja, pero con una profundidad inusitada para este tipo de historias.

 

Siempre me da una linda sensación ver que un producto como Stardew Valley consigue niveles de calidad tan altos, dadas las circunstancias. Y las circunstancias fueron que este proyecto de pura devoción es el trabajo de una sola persona a lo largo de cuatro años en los que jamás lo subió a Early Access y nunca aceptó pagos para comercializar el juego hasta que éste no estuviese terminado. Esa es la actitud de una persona que tiene plena confianza en lo que está haciendo, y es ese tipo de personas las que merecen toda nuestra atención... en especial cuando el producto final es tan hermoso. Nuestra llegada a la granja que nos legó nuestro abuelo es el inicio de una aventura que moldearemos a nuestro gusto. ¿Queremos ir con calma y cosechar un poco? Dale. ¿Querés olvidarte de la granja y ser un campeón de la pesca? Sí, podés. ¿Preferís cuidar animales? Bueno. ¿Preferís socializar con el pueblito vecino? Sí, adelante.

 

Todo eso y más lo encontraremos en este juego de objetivos vagos y paz en el aire, donde podemos avanzar a nuestro ritmo, ya sea en la rutina de cosechar nuestra siembra y cuidar a los animales como también de salir a explorar y descubrir los secretos del Valle. Felicitaciones a Eric Barone, y ojalá sigan los éxitos. Por lo tanto nuestra misión en este título es ni más ni menos que la de vivir en una granja y ocuparnos de las tareas propias de dicha actividad como cosechar todo tipo de verduras y otros alimentos, cuidar el campo para que esté en perfecto estado, preocuparnos de los animales… Una jugabilidad relajada y tranquila en la que podemos perdernos durante horas sin darnos apenas cuenta. Una aventura diferente y entretenida que seguramente habrá pasado desapercibida para algunos de vosotros pero que se ha convertido en una agradable sorpresa.

 

6) FIREWATCH

Este “simulador de caminar” nos pone en la piel de un guardabosques que no tiene muy claro que está ocurriendo en su lugar de trabajo, y se dispone a investigar una serie de extraños sucesos. Pocos títulos tratan de una manera tan adulta y realista temas como la soledad, la amistad o la responsabilidad, en un exitoso esfuerzo por separarse positivamente de todo el mercado de videojuegos. En términos narrativos, seguiremos hablando de Firewatch en los años venideros.

 

La gente de Campo Santo estrenó su primer juego causando un revuelo en las redes, ya que todo el mundo debatía si el final de Firewatch era bueno o no. Personalmente, el desenlace de la historia protagonizada por Henry y Delilah; él un nuevo guardabosques que busca escapar un poco de sus problemas, ella una veterana que oficia de supervisora para el novato; es perfecta. Toda la trama que se va desenvolviendo a lo largo de esta aventura de exploración está perfectamente explicada y cierra por todos lados. El hecho de que esté arraigada tan dolorosamente en la realidad no significa que sea un final malo. Al contrario, el juego dejó pensando a más de uno, y eso siempre es bueno. El hecho de que el juego cuente con dos excelentes personajes, tanto en sus personalidades como en el impecable trabajo de voces, no hace otra cosa que sumarle puntos al producto final.

 

La narrativa es el punto más destacado y sobresaliente sobre el que se apoya esta producción. Resulta muy original el uso de un walkie talkie para ir atendiendo a las conversaciones que mantiene el protagonista, un guardia forestal del bosque de Wyoming llamado Henry, con su contacto Deliilah, que establecen una relación para el recuerdo. Puede que su jugabilidad no resulta para nada desafiante y haya gente que no entienda este tipo de obras, pero sin duda se trata de un juego muy entretenido y disfrutable

 

7) SUPERHOT

Los juegos de acción en primera persona son los reyes actuales del mercado junto con los sandbox. Y por esa misma razón existen decenas de títulos que, una y otra vez, nos ofrecen básicamente lo mismo y nos lo presentan de una manera parecida. Afortunadamente de cuando en cuando aparecen juegos como Superhot, un título que ha supuesto una de las grandes sorpresas del año, al mezclar este tipo de propuesta con los puzles.

 

Este curioso proyecto surgió como un experimento realizado en siete días de ardua programación, tras los cuales nos pudimos encontrar con un innovador shooter de primera persona en el cual el tiempo sólo se mueve si lo hacemos nosotros. De esta manera, es uno de los pocos FPS actuales que se siente fresco, y sin duda un indie imprescindible. Lo primero que llama la atención de este juego es su estética, tremendamente atractiva y de corte minimalista, que supone un toque original y único que desmarcan a esta producción del resto de juegos similares. Pero luego lo que sorprende realmente es su jugabilidad, increíblemente fresca, dado que el tiempo sólo avanza cuando nos desplazamos, lo cual añade una nueva dimensión, convierte a lo que en apariencia parece un shooter en un auténtico rompecabezas.


Otro concepto simple que es explotado de forma magnífica. Superhot nos pone en el siguiente predicamento: es un juego de acción en primera persona en el que el tiempo solamente avanza a velocidad normal cuando nosotros mismos nos movemos. Eso es todo. Con esta idea básica y algunos movimientos específicos, nuestro protagonista debe sobrevivir a cada nivel con movimientos calculados al milímetro y mil y un momentos en los que veremos las balas del adversario pasar rozándonos la oreja. Superhot cuenta con una campaña breve, pero esa no es la principal gracia del juego. No, su componente más activo se encuentra en la tonelada de contenido extra, que incluye desafíos de velocidad, restricciones en el armamento y muchos otros modificadores para poner a prueba nuestra destreza en este espacio de tiempo congelado. Y cada victoria se siente sublime.

 

8) DARKNEST DUNGEON

Uno de los mejores juegos del año salió prácticamente al comienzo del mismo tras un buen período de Early Access, y el resultado final es digno de colocar casi-casi en lo más alto del listado. Se trata de un Dungeon Crawler con elementos de Rol y Roguelike en el que debemos guiar a grupos de pobres infelices a explorar y conquistar los terrenos de una vieja mansión. ¿El problema? Todo el lugar está plagado de criminales y criaturas de pesadillas.

Contando con un sólido sistema de combate por turnos en el que el posicionamiento de cada personaje es clave para la victoria, el juego gana puntos extra por su enorme nivel de desafío y un apartado gráfico tétrico y desesperanzado, encajando perfectamente en la ambientación. Ah, y el narrador es un bonus indicutible. Agárrense fuerte, que el Calabozo Más Oscuro no le da tregua a nadie.

 

9) OXENFREE

Tras el éxito de Until Dawn, el estudio Night School se decidió a tomar el género de terror adolescente y llevarlo a nuevas cotas, obsequiándonos con Oxenfree. En este título, debemos explorar una misteriosa isla junto a un grupo de jóvenes, en una experiencia de juego donde priman las conversaciones y los elementos sobrenaturales.

 

Una noche de diversión que termina en lo paranormal; más o menos así se podría resumir Oxenfree, pero también sería un despropósito no mencionar todo lo bueno que hace a esta aventura 2D a merecer este puesto. Buena parte de su carisma reside en su historia, que se narra con diálogos fluidos y muy bien interpretados, lo que vuelve a sus personajes interesantes y creíbles. El otro motivo de interés es la mecánica principal del juego, que utiliza la sintonización de frecuencias de la radio de Alex, protagonista principal, como medio para activar los extraños fenómenos que tienen lugar en la isla en la que sólo planeábamos tener una simple noche de juerga juvenil. Una historia bien llevada que nos incita constantemente a querer saber qué sorpresa nos depara a continuación.

 

Lo más llamativo de Oxenfree es su argumento y narrativa, que nos ofrece un viaje hacia lo paranormal en el que unos estudiantes son los protagonistas, pudiendo ir conociendo los entresijos de unos y otros a través de un sistema de conversaciones realmente bueno. Su espléndida jugabilidad 2D combina la exploración con ciertos toques de plataformas y aventura más la resolución de puzles, siendo un título muy absorbente. Es muy corto, pero disfrutable de principio a fin.

 

10) THAT DRAGON, CANCER

Qué feo se siente tener que comparar That Dragon, Cancer con los demás juegos de este listado en base a su fuerte temática y tristísima historia, ya que esta no es una experiencia diseñada para ser disfrutada, sino para ser vivida. La historia del joven Joel Green, hijo de Ryan y Amy, desarrolladores principales de este emotivo viaje lleno de altibajos en el que ya sabemos el triste final del trayecto, lo que no deja de mostrar algunas facetas de esperanza. No es un juego divertido. De hecho, casi no me atrevería a llamarlo "juego". Es una narración interactiva con decisiones difíciles y situaciones peores. Pero es una historia que vale la pena conocer, y puede llegar a abrir los ojos de muchos de los que la experimenten.

 

Por su temática, estética y planteamiento, sobra decir que 'That Dragon, Cancer' no es un juego convencional, sino uno de esos experimentos que a través de mecánicas, y la casi siempre eficaz combinación de imagen y sonido, pretenden trasladar a quienes estén al otro lado de la pantalla una serie de sensaciones. Sin embargo, parecen colocados ahí como si de una iluminación filosófica se tratase, buscando reflejar en minijuegos oníricos que no hay nada que puedas hacer para cambiar el final. Soy el primero en reconocer que no sabría cómo enfocarlo si estuviese en la piel de sus padres, pero tampoco he sido yo el que me he metido en el berenjenal de vender un juego que versa sobre la muerte de un hijo.

 

11) OWLBOY

 

Nueve años le llevó a D-Pad Studio desarrollar este título y el resultado se luce en cada pixel que aparece en pantalla, porque Owlboy es una belleza de pixelart en movimiento y una delicia para los oídos gracias a una banda sonora que puede llegar a hacerle saltar una lagria a los más nostálgicos. Controlando a Otus, el Niño-Lechuza, veremos su vida en el pacífico pueblito flotante de Vellie hasta que la aparición de unos piratas aéreos pone en marcha el argumento principal que, pese a dejar algunos cabos sueltos, nos lleva por una montaña rusa de emociones y uno de esos finales que nos dejan mirando la pantalla, recordando todo lo que vivimos durante esta hermosa experiencia. Es difícil no apreciar toda la pasión que el estudio puso detrás de este título, y cómo casi una década de esfuerzo dio resultados.

 

Uno de los títulos más curiosos dentro del género de las aventuras de plataformas de los editados durante este año es esta producción de D-Pad Studio. Owlboy ha necesitado de casi una década de diseño y programación, pero el resultado ha merecido la pena. Y es que sin ser el mejor juego de su género, sí que nos ofrece mucha diversión.

 

Otus es el protagonista de esta historia, un búho que gracias a su capacidad de volar goza de una gran movilidad y capacidad de desplazamiento para alcanzar zonas artísticamente muy bien confeccionadas, siendo precisamente ésta uno de sus grandes reclamos. Pero posee muchas más, como un desarrollo muy bien plasmado que recuerda a las mejores obras del género de los 16 bits, un control excepcional y enfrentamientos memorables contra diversos jefes de nivel. Un título muy notable dentro de su género.

 

 

Si les gusta esta clase de tops o les gustaria algun tema en especial dejenlo en los comentarios, en el próximo top indie continuaremos con esta lista a medida que vayamos jugandolo, nuestra meta es publicar en nuestra web una lista con los 33 mejores videojuegos independientes de cada año.

 

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